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Iglesia Adventista del Séptimo Día - Leona Vicario - Distrito de Chetumal 3

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13 de noviembre de 2009

AUN LA MUERTE TIENE SOLUCIÓN

Ya que estamos en época en que mucha gente recuerda a sus seres queridos que han fallecido, quiero aprovechar la ocasión para compartir con ustedes bellas promesas al respecto.
Hace unos días viví momentos bastante tristes, en menos de cinco días fallecieron dos personas a las que quiero mucho, son golpes bastante fuertes, dolorosos, y más cuando recordamos los bellos momentos que pasamos junto a ellos y que no se repetirán por el momento. Uno no se prepara para ese tipo de noticias, no estamos acostumbrados a sentir esa clase de dolor y es bastante difícil afrontarlo, y aun más cuando la esperanza bienaventurada no reposa en nuestros corazones.
Las sagradas escrituras nos señalan en el libro de Apocalipsis capitulo 21 versículo 4: “ Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”.
Estamos en un mundo contaminado por el pecado en el que el dolor, el sufrimiento y la angustia son constantes. Las lagrimas se desprendes de nosotros continuamente y hay ocasiones en las que sentimos que no podemos resistir más, pero no hay dolor que se compare con la pérdida de un ser amado, ese dolor que penetra y lastima nuestro ser completo, ese dolor que nos hace llorar hasta que nos quedan lagrimas, ese dolor que Dios mismo sintió al ver a su único Hijo morir de forma tan cruel en la cruz del calvario; pero gracias a esa muerte del Hijo de Dios tu y yo tenemos esperanza más allá de la muerte, porque fue allá donde Cristo venció: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (1 Corintios 15:55), Cristo ganó la victoria al pecado, ganó la victoria a la muerte y gano la victoria al autor de dichas desgracias: Satanás.

Amigo, hermano que lees quiero que sepas que tu y yo tenemos una esperanza maravillosa, la esperanza de mirar el día en que el dolor, el clamor y la muerte no existan más, el día en que nuestro sufrimiento se convertirá en gozo y vida eterna y para gozar de esa grandiosa victoria ganada por Cristo tienes que creerla, necesitas tomarte fuertemente de la mano de Cristo y decirle: “Padre tu has prometido que limpiaras toda lagrima de mis ojos, has prometido que miraré nuevamente a los seres que han muerto con la misma esperanza, y quiero ver ese día quiero gozar la victoria que tu ganaste para mi, no me dejes soltarme de ti jamás, no permitas que los días nublados aquí en la tierra me hagan perder la esperanza en el día glorioso y eterno que vendrá”.

Amigo, hermano: de las dos personas de las que te hable al principio puedo decir que tengo la esperanza de mirar a una de ellas en el día glorioso, sin embargo pero no estoy segura de la otra, eso solo lo sabe Dios pero yo no me quiero perder de ese grandioso día, quiero estar ahí y quiero ser parte de ese gran evento y quiero que toda mi familia, mis amigos y a todos los que amo en este mundo estén allá. Tu y yo que lo sabemos tenemos una gran tarea ir y decirles a todos los que aun no conocen de esta promesa que Cristo acabará con el dolor, el clamor y la muerte y que pueden ser protagonistas en ese día maravilloso. Eso me motiva a que en medio de mis tristezas, y sufrimientos haya un rayo de luz que pronto alumbrara por completo nuestras vidas.

Si enfrentas una situación difícil en tu vida, si has perdido a alguien que amas por causa de la muerte quiero que sepas que hay una esperanza que nos dice que aun la muerte tiene solución, quizás tu y yo tengamos que morir pero no hay cosa tan gloriosa como morir creyendo que será solo por un momento y que cuando abramos los ojos de nuevo será para gozar por siempre la victoria que Cristo ha ganado.

Dios te bendiga.
K.H.O.G

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